lunes, 25 de julio de 2011

Maribel, crítica literaria/8

Maribel dudó cinco segundos antes de abrir el libro y sumergirse de lleno en sus páginas.

Dudó un segundo por reencontrarse con el género novelístico después de tanta lectura dedicada al ensayo y el estudio.
Otro segundo por la desconfianza que le producía el término "best seller internacional".
El tercero, por haberse estrenado recientemente la película basada en el best seller internacional y haber puesto cara de antemano a los protagonistas.
El cuarto, por tener un título tan poco agraciado, para su gusto.
Y el quinto segundo de duda lo tuvo por el miedo a encontrarse con la típica frivolidad norteamericana (a causa de su frívolo prejuicio contra los norteamericanos) sobre temas tan importantes para Maribel.

Por suerte, cinco segundos pasan rápido, y Maribel sólo tardó cinco segundos más en verse seducida por el acertado prólogo o introducción o explicación del funcionamiento del libro o el abalorio 109 con que Elizabeth Gilbert inicia su viaje.

"Come reza ama" ha sido un paseo descalza por la arena de una playa el último mes de verano a las ocho de la tarde. Y Maribel cree que todo el mundo debería, al menos una vez en su vida, pasear descalzo por la playa en ese momento del día.

sábado, 23 de julio de 2011

Medicina Natural

El día que recuperé la esperanza en la medicina occidental fue cuando la ginecóloga de la Seguridad Social me dijo: "Mastúrbate".
Había acudido a una revisión a regañadientes y, ya que estaba, le pedí algún remedio para aliviar los dolores de útero durante la menstruación.
"¿Perdón?", le contesté atónita.
"¡Mastúrbate! Tienes todo lo que necesitas: amor, placer y alivio, al alcance de la mano. Nunca mejor dicho...", apostilló jocosa.
Yo no daba crédito a lo que oía. Después de haber rehusado visitar durante años cualquier espécimen de bata blanca -evitaba a toda costa las farmacias, las ópticas y hasta los laboratorios de la Universidad-, ahora por fin aparecía un rayo de esperanza en el horizonte de la medicina moderna.
Sentía que había dejado atrás de una vez por todas un largo historial de prescripciones patrocinadas por multimillonarias empresas farmacéuticas, de diagnósticos fallidos -con punción lumbar incluida-, de cierto episodio de pseudo abuso sexual, de casi obligarme a tomar la píldora anticonceptiva en sus múltiples variantes...
Después de lustros de desconfianza, ahora podía haber una alternativa para mí... Aunque, por otra parte, me sentí un poco estúpida al no habérseme ocurrido antes echar mano de dicho remedio.
Salí de la consulta tan contenta, tan reconfortada ante la idea de combatir el sistema desde dentro, que ya me veía llevando una máscara de Guy Fawkes en versión femenina (¿sin bigote ni perilla?).
Estaba deseando que me bajara de nuevo la regla, ahora sí podría practicar con el ejemplo, podría ser el bastión del cambio para mis hermanas ("Oh, my sister!").
Estaba ansiosa por poder finalmente decir: "Me voy a masturbar, me lo ha recomendado mi médico".

viernes, 1 de julio de 2011

MAESTRO

miércoles, 8 de junio de 2011

Ensayo (y error)

Hay muchas confusiones en cuanto al concepto de espiritualidad. Como tenemos tan arraigada en nuestra cultura la tradición judeo-cristiana, es habitual que se produzcan rechazos o apegos a determinados temas relacionados con la Divinidad o el Espíritu (por no decir Dios). Pero ser espiritual no implica puerilidad, ni pasividad, ni la anulación de nuestros instintos naturales, ni miseria económica o falta de interés por el dinero, ni vivir “fuera” de este mundo, ni muchos otros prejuicios que hemos ido arrastrando desde hace siglos.

En cambio, vivir desde el espíritu significa ser conscientes de una dimensión más allá de la material: la dimensión energética.

Con los descubrimientos científicos más recientes se ha observado la esencial importancia del pensamiento en cuanto que creador de la realidad. La mente mueve y materializa la energía pero, para ello, los distintos niveles de nuestro ser (el cuerpo físico, las emociones y los pensamientos) han de estar en sincronía con la realidad que queremos crear.

Vivir en consonancia con la Divinidad conlleva la responsabilidad de la consciencia y de la acción, pues consiste en tomar las riendas de nuestra vida y ejercer, desde el amor, el poder de dirigirla sn delegar en nadie más dicha autoridad.

Esto último, que podría parecer obvio, en realidad es una tarea difícil en nuestra sociedad ya que, desde nuestra concepción misma, nos están “programando” para que sigamos unos patrones impuestos por la tradición familiar y/o la cultura en la cual estamos inmersos.

Apartarnos de lo establecido, salirnos de la fila, es algo molesto para los que con tanto empeño se esfuerzan en mantener “el orden”. Lo que estas personas no saben es que el bienestar, la paz, la felicidad y la prosperidad que se logran viviendo en consonancia con nuestra espiritualidad, son inimaginables dentro del rígido molde que imponen las actuales “normas sociales”.

La transformación se está produciendo, lenta pero inexorablemente. Hay una expansión de la percepción que no es otra que la de darnos cuenta de que somos los co-creadores de nuestra realidad. Estamos despertando a la consciencia de que el poder reside en nosotros. Pero este poder proviene de nuestra esencia divina y tenemos que vivir en sincronía con ella para alcanzar la verdadera revolución en el mundo. Será entonces cuando la palabra “humanidad” cobre todo su sentido.

domingo, 22 de mayo de 2011

UP!

jueves, 21 de abril de 2011

Avanzo/Avance

Mis pies se giran solos cuando trato de caminar
y ahí estás tú, impasible.
Me tropiezo a cada paso
y tu perversa mueca no varía.

...Te estás divirtiendo, ¿verdad?

Claro, es divertido ver cómo el pasado se revela
y nos golpea en la cara.
Disfrutas observando mis torpes gestos,
mi cara de asombro,
mi falta de entendimiento.
Te encanta presenciar cómo, a mi alrededor,
se van creando, de la nada, las murallas.

No importa...
Si al final acabo devastada, estará bien
porque al menos sé que puedo sentir el diluvio en mi cara
y eso vale más que permanecer, sin motivo, en pie.

martes, 5 de abril de 2011

Grietas

Imagina una gran llanura, como las que salían en las pelícuas del Oeste cuando corrían para apropiarse de las parcelas desérticas. Hay una especie de surcos en la tierra a modo de raíles que se multiplican paralelos unos a otros. Esas grietas son los caminos por los que han de arrastrar los seres de la llanura unos pequeños vagones atados a la espalda.
Yo soy uno de aquellos seres.


Arrastro penosamente mi vagón. No sé qué llevo en él. Sólo sé que tengo que llevarlo hasta más allá del inmenso y desolador horizonte.
No sé si es por engaño óptico, pero llega un momento en el que dejo de ver a quienes van por delante de mí. Será el cansancio, el calor o simplemente un cambio de altura. Pero nunca he sabido de nada distinto a este nivel por el que transitamos.
De pronto, lo veo. Mis compañeros a los lados, que iban más adelantados, ya no están. Hay un enorme precipicio por el cual caen ayudados por el peso de sus vagones.
Yo me he detenido a tiempo.
No quiero mirar abajo. Tengo que quitarme este arnés. Necesito hacerlo antes de que me alcance el siguiente. Pero parece que lo tengo pegado al cuerpo. ¿Qué hay en mi vagón? Tengo que salir de este surco. ¿Qué vengo arrastrando? ¿Desde hace cuánto?
Braceo con desesperación, el surco parece estrecharse, el vagón comienza a empujarme a mí...

¡Y ya se acerca el siguiente!

martes, 8 de marzo de 2011

Líneas


Una mañana me dio por observar con detenimiento las líneas de mis manos.
Más que líneas, eran ramas de un pequeño árbol junto a mi muñeca.

Las que rodeaban mi delgado monte de Venus prometían longevidad en alguna de mis vidas.
Las que guiaban mis emociones, se alzaban vigorosas hacia el dedo índice reafirmando mi sensibilidad.
Aquéllas que surcaban el pequeño tronco del árbol de un extremo a otro, las que muestran el camino de la cabeza, se diluían curiosamente en miles de recovecos.

Y aquellas que guíaban mi destino, los surcos longitudinales que misteriosamente dividen la mano, parecían luchar por seguir un rumbo fijo... Pero su final se dividía claramente en dos.

No era de extrañar...

miércoles, 2 de marzo de 2011

Y yo?

Y yo bebiendo cerveza a morro de la botella de litro...

jueves, 3 de febrero de 2011

Back

"No, no pienso volver atrás", se repetía una y otra vez dibujando el camino hacia su casa.

La reciente conversación le mantuvo en vilo toda la noche... Ni siquiera se imaginaba que ella significara tanto en su vida. Pero no, ahora todo era diferente, él era diferente. No entendía por qué ella no aceptaba su transformación. ¿Era tan difícil asumir que la gente cambia?

Y él ya no estaba dispuesto a seguir fingiendo, ya no. Cuando has subido a la superficie y tomas una bocanada de aire, ya no quieres dejar de respirar...
Eso era lo que él estaba haciendo, respirando. Y cuando respiraba, sonreía. Eso era lo que ella no podía asumir, que él sonriera.

Así que la dejó ahí, con la palabra en la boca y una mueca de incredulidad.
Cuando él se dio la vuelta, no pudo evitar sonreir.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Frío

El frío paraliza, distorsiona, duele, asola, ensombrece, entristece...

Mueren pensamientos congelados a cada minuto.
Sólo, los más fuertes, resisten.

Los más fuertes, siempre, son los pensamientos sobrehumanos... Inhumanos. Deshumanizados.

Irónicamente, los pensamientos que perviven son aquellos que sólo piensan en la muerte.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Quotes.4


Los aullidos más feroces son los que hacen girar menos cabezas.
Requieren más compromiso.

martes, 14 de septiembre de 2010

Quotes.3

Cuando tú no estás, duermo en tu lado.
¿Quién ocupará el mío cuando ya no vuelvas?

domingo, 12 de septiembre de 2010

Quotes.2

En esta ciudad es indispensable colocarse un filtro en el alma para que no se te rompa a cada rato.
La dificultad reside en limpiarlo de vez en cuando para que no se convierta en un escudo protegiendo a una roca.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Quotes.1


Cuando no encuentras tu centro de gravedad,
todo se vuelve tan liviano...

jueves, 26 de agosto de 2010

Lo intento...


Hay días en los que me miro al espejo y me siento... rara.
Por más que lo intento, no logro unir con coherencia dos frases seguidas.
No sé qué me pasa por la cabeza...

miércoles, 11 de agosto de 2010

Conexión


¿Por qué se producen ciertas conexiones?
¿Qué extraña dirección nos lleva hacia nuestras obsesiones?
¿Cómo surge en nuestra mente la necesidad de indagar acerca de algo tan lejano?...

Algún día lo descubriré.

...O no, pero seré feliz en el intento.

viernes, 6 de agosto de 2010

Guiños

jueves, 29 de julio de 2010

Tedio

Se me acumula la suciedad en las esquinas mientras compruebo si mi boleto es el ganador.
Y abro la puerta a tantos extraños que no me extrañaría que alguien se me colara dentro.
Ahora, que sólo sangro a ratitos, puedo aprovechar para respirar más profundo.
La dificultad estriba en abrir las fosas nasales a esta contaminación de ciudad.
Llega un momento en que no te das cuenta y aspiras por la boca.

Y no hay más...


Porque a veces pierdo el rumbo y mi vida se deja llevar por el tiempo.

Prefiero no darme mucha cuenta...


Prefiero no mirar.
Prefiero seguir intentando respirar.
Pero sé que no hay más.

¿Qué le vamos a hacer?

lunes, 12 de julio de 2010

Lo que queda...

El esqueleto, ya sin carne, ya sin piel,

sigue mojado por el sudor de no entender.

Mi esqueleto, ya sin carne y sin piel, sigue caminando mojado en sudor.
Nunca creí que fuera posible... Pero así es.
Tampoco imaginé jamás que la desintegración de una persona pudiera tener lugar, y sin embargo aquí estoy: prueba fehaciente de que sí se puede.
Iba a poner "prueba viviente" pero no creo que a esto se le pueda seguir llamando "vivir"...
En fin, no sé...
¿Por dónde iba?
Ah, sí. Nunca imaginé que un ser humano pudiera llegar a desintegrarse, y menos de una forma tan... ¿Tonta? No, mejor digamos "curiosa", sigamos siendo "políticamente correctos"...
Perdón, es que no puedo evitar sonreírme con esta expresión, "políticamente correcto". Me pasa igual con "inteligencia militar" o "ministerio de igualdad"... Parece que alguien quiso hacer una broma uniendo las dos palabras y otro alguien lo tomó en serio...
Bueno, que me desvío de mi no-tema.

Lo que yo quería escribir, antes de terminar de desaparecer (empieza a caer polvillo sobre las teclas) es que sé que nunca hay una manera ideal de morir; quiero decir que hay desgracias, hay fatalidades, hay muertes prematuras (aunque no estoy muy de acuerdo con ellas), pero ¿hay alguna manera "reglamentaria" de desintegración?
El caso es que, si la hay, estoy segura de que no fue la mía. A mí nunca se me dio bien seguir las reglas.
Lo mío empezó como cuando nos despellejamos por haber tomado demasiado sol... Y de hecho así me lo tomé (claro que no pensé que hacía años que no me daba el sol... A veces damos las cosas demasiado por supuestas...). Luego la cosa empezó a tornarse un poco más seria, como cuando te quitas un padrastro de la uña y acabas con medio dedo en carne viva. Ésa fue la segunda fase.
La tercera y cuarta no querríais ni saberla y, bueno, creo que ya estoy en la quinta a juzgar por los ruidos de mis rodillas...

¿Es esto una especie de testamento? ¿Acaso pretendo alertar a las generaciones venideras? ¿Se podría haber evitado de alguna forma?
No lo creo. Quiero decir que no creo nada de lo que me acabo de cuestionar.
Sólo que... ¡Ay, mierda! Mi falange del dedo índice... Aaaah, qué contrariedad...
Ahora tardaré un poco más en escribir... Mira por dónde, siempre quise estudiar mecanografía y ahora estaría omitiendo las letras que mi dedo índice de la mano derecha escribiría... No hay mal que por bien no venga...
Ya no se ve la tragedia de mi situación... La perdí de vista hace tiempo (varios renglones arriba, para ser exacta).

Recapitulando: yo empecé a desintegrarme cuando dejé de entender la realidad de las demás personas. De verdad, fue así. De repente, un día me di cuenta de que lo que para mí era clarísimo (en mi tierra diríamos "de cajón"), para las demás personas era justamente lo contrario. También había quien, tratando de ser conciliador, procuraba entenderme o prestarme algo de su empatía (la empatía se vende muy cara últimamente)... Pero al final tenía que claudicar ante lo que yo llamaba "fundamentalismo humanitario".
Lo sé, sé que los fundamentalismos no son buenos, pero quizás, al unirlo con "humanitario", podríamos conseguir algo parecido a "políticamente correcto" o "inteligencia militar" (¡con "ministerio de igualdad" ni lo intento!).

La cuestión es que esa incomprensión hacia el mundo que me rodea (y no voy a poner ejemplos porque la lista sería interminable y no me queda tanto tiempo) es lo que ha acabado conmigo, me ha desgastado, literalmente. Me ha dejado en los huesos, sudando... O_o!

Así que aprovecharé los últimos instantes de mi no-vida para pulsar "Publicar entrada".

Entiendo que no lo entendáis...

martes, 29 de junio de 2010

o_o!

Nadie me avisó de que hoy me tocaba morir...

jueves, 24 de junio de 2010

Deshielo

miércoles, 23 de junio de 2010

Lo supe

Lo supe cuando me confesó que sentía pánico a quedarse solo. Entonces cayeron sobre mí todas las batallas. Me dijo que no quería silencio, que no quería soledad. Le aterraba el preludio de lo inevitable, de lo que sabía que tenía que ocurrir. Le paralizaba el rumor que crecía en su interior: las voces, los sonidos, las ideas, los gritos… Ese torrente infinito que le dominaba.

Entonces, le digo, lo supe. ¿Qué otro remedio me quedaba? Durante años me amparé bajo el escudo de la supervivencia: o él o yo. Pero hace tiempo que ya no me engaño, ¿sabe? No tiene sentido…

Así que lo hice. No me quedó otra salida. Y lo hice bien, fui rápida, sencilla, limpia… Si lo hubiese visto… Él no lo esperaba, pero el estupor le duró en el rostro sólo unos segundos. Ahora descansa, por fin, tranquilo… Una madre sabe siempre qué es lo mejor para su hijo.

Y ya no me miento a mí misma, ni me cobijo en excusas. Ya sé que la guerra no era entre ambos, sino de ambos. Luchábamos en el mismo bando. Éramos la misma cosa. Así que, ya lo ve, yo me maté en el preciso instante en que murió él.

martes, 1 de junio de 2010

¿Y...?

Hay palabras pululando por la casa, escondidas en mi bolso, dobladas en recortes, tachadas en libretas, bailando descalzas en cualquier rincón...

Sé que es inútil tratar de reunirlas en un mismo álbum... Tengo que controlar ese afán mío de cobijar.

Maribel, crítica literaria/7

Truman Capote... O la salvación del ridículo dolor cotidiano.

Me retracto: no todos los libros son susceptibles de ser leídos en el metro. Los hay que consiguen hacerte bajar cuatro paradas más tarde.


jueves, 27 de mayo de 2010

domingo, 23 de mayo de 2010

Sombras...

Sombras
tan opacas
que te hacen recordar aquel pasillo de la infancia que no te atrevías a cruzar.

Sombras tan oscuras
que te hacen dudar de si realmente hay vuelta atrás...

Sombras de escombros, sombras de alcohol, sombras dementes, sombras sin sol...

Sombras de aquél que se supo a salvo...
Sombras de quien anduvo sonámbulo.

Sombras que mueven los hilos, que pulsan las teclas,
que te susurran al oído...
Sombras oscuras que se mueven sin previo aviso.
Sombras que lloran, que gritan, que dan alaridos...
Sombras que gotean, que se agitan,
que imitan tus gemidos...

Sombras, en definitiva,
QUE VIVEN CONTIGO...

viernes, 30 de abril de 2010

Lights

martes, 13 de abril de 2010

Hipnosis

Una tarde cualquiera en la que las nubes interrumpen el rápido acostumbrarse al sol,
suena una canción cuyas notas resbalan erizando la piel.
El escenario nada idílico del lento fluir entre el tráfico de una autopista
logra mezclar paisaje, movimiento y melodía.
¿Es posible la poesía?

Con monstruos como él, siempre...

domingo, 28 de marzo de 2010

Typewriters...


...Nos miran con la boca abierta. ¿O nos sacan la lengua?

Nos desafían... ¿Qué haríamos sin electricidad?



Para los amantes de estas maravillosas máquinas.

lunes, 22 de marzo de 2010

Tears?

domingo, 7 de marzo de 2010

Alicia

Unos ojos abiertos en la oscuridad.
La piel húmeda de sudor contra las sábanas frías.
Huellas de caricias que escuecen al respirar.
Espalda contra espalda, abrazando las rodillas.

Silencio perturbado escondido en las esquinas.
Ojos que se mueven buscando la salida.
Telón negro impenetrable salpicado de bombillas.

La calma tensa que sucede a la tormenta.
El rumor de los truenos resonando en la cabeza.

...Y por fin, el sueño.
Mañana será otro día.

(...en el País de las Maravillas)


domingo, 21 de febrero de 2010

Extra!

Supongo que ya se acabaron las atracciones como ésta...


El ojo en la cerradura: Allá en los años 40...

lunes, 15 de febrero de 2010

Coney Island

Hemos atravesado la ciudad de Norte a Sur para llegar hasta aquí.
Surcamos calles por tierra y cielo, cruzamos el mar y por fin...
Coney Island.

Nieve y playa, bullicio y soledad, abandono y diversión...
Contrastes.

En un día de lluvia sería un lugar ideal para dejarse morir.
Pero hoy nos acompaña un sol inmenso esforzándose por afirmar que hay más estaciones que este invierno infinito.

El ruido hipnótico del viento a través de las viejas atracciones nos recuerda que hubo una época de esplendor cien años atrás.
No estaremos solos jamás en esta playa de nieve blanca.
Millones de ojos nos preceden.


domingo, 14 de febrero de 2010

jueves, 11 de febrero de 2010

lunes, 25 de enero de 2010

Tiempo

Dímelo al oído... Sí, ya sé que hace mucho frío en este lugar. Se me hielan los dedos de las manos... Por eso, acércate y dímelo.
Detrás de nosotros hay una duna. Nos refugiaremos allí de este viento. Allí no se nos clavarán estas agujas en la piel.
Cogeremos un montoncito de arena para recordar este viaje. Construiremos nuestro reloj para congelar este momento.
Dentro de una botella cabe el universo...

viernes, 22 de enero de 2010

"Tupersex"

...Pues como le iba diciendo, padre. Que mi amiga es de la "alta sociedad", ¿sabe? Por eso no le puedo dar nombres... Se dice el pecado pero no el pecador, ¿no? Jejeje, esa broma la tendrán también entre ustedes, supongo, ¿no?
Bueno, pues lo que le contaba, que mi amiga tiene una vida estupenda, lo que se dice una vida resuelta, vaya... Pero ahí me la tiene usted, hecha una pena mora... Bueno, no se vaya a pensar que ella está triste ni nada, ¡qué va! Ella está como quiere... Bueno, como quiere no, que ya le gustaría a ella estar un poco mejor...
La cosa es que ella, a sus cerca de 50 años, está estupenda... Claro, todo el día de la cama al gimnasio, del gimnasio al spa, del spa al pádel... Ya me dirá usted quién no está estupenda... Pero bueno, la cosa es que ella, con ese tipazo y esa vitalidad que dios le ha dado, pues qué quiere que le diga... Con el marido todo el día fuera en los "bisnes" ésos... Pues claro, la pobre está más sola que la una.
Pero ahí que era donde yo quería llegar: mi amiga tiene unos "juguetes" de esos de los "tupersex" que se llevan ahora mucho, ¿sabe usted? ¡Uy, pero bueno, qué va usted a saber! ¡Jajaja! Anda que yo también tengo unas cosas...
Lo que le contaba, que tiene unos aparatos que... ¡Vamos, vamos! ¡No se puede una ni imaginar! ¡Ay madre mía cómo se parece eso a... Qué fidedignos que son! ¡A mí me dejaron muerta! ¡Es que tiene una colección! Que si vibradores, que si no vibradores, que si con forma de animalitos, que si a control remoto... ¡A control remoto! Yo es que de verdad, me quedo pasmada con los adelantos de la ciencia en esas cosas...
En fin, que esta mañana, entre vinito y vinito -porque ésa es otra, mi amiga le da al Oporto y a lo que no es Portugal como una cosaca- pues me estuvo introduciendo en el mundo de los... ¿Ay cómo me dijo que se llamaban? Tenían un nombre raro... Como "dingos", o algo así... ¡Dildos, dildos! Eso era... Pues me estuvo explicando cómo funcionan esas cosas... Usted se imaginará padre que a mí ya me pilla un poco mayor, y como yo no soy rica... Pues que la tía, como le digo, entre copazo y copazo, se mete ahí cada cosa... ¡Uuuhh! Además no se crea usted que lo hace como si nada, no... ¡¡Que me ha contado que tiene cada fantasía con el jardinero que pa qué!! Ya le digo, con el chico del jardín. Sí, ya sé que le parece un cliché, pero es que mi amiga la pobre es muy de eso, de topicazos, casi sin proponérselo... Bueno, no, proponérselo se lo propone un poco, porque anda que no le gusta a ella aparentar ni nada...
A lo que iba, padre, la duda que me tiene a mí carcomida por dentro: ¿eso es pecado? Vamos que digo yo ¿que estar ahí dándole al manubrio y pensando en el tío que le cuida el jardín está bien o el adulterio? Porque vamos a ver, yo entiendo que mi amiga no está literalmente haciéndolo con el jardinero, pero bien que le gustaría a ella, ¿no? Yo es que con estas cosas modernas me pierdo padre, es que me pierdo...
Y mire que he venido directa para acá que aún sigo un pelín mareadilla y todo... ¡Es que mi amiga lleva un ritmo...! Me la he dejado allí comiendo chocolate... ¿Qué digo comiendo? ¡Devorando ahí las tabletas! ¿Y no dicen que el chocolate es sustitutivo del sexo? Yo es que de verdad no entiendo nada, porque anda que ésta no se da festivales y encima... ¡Que si quieres arroz Catalina! Hay mucho vicio padre, mucho vicio...

domingo, 10 de enero de 2010

Maribel, crítica literaria/6

...No puedo. No soy capaz. Se me resisten las hojas que trato de pasar en los 4 libros que intento leer... Van 4 ya porque las páginas se han confabulado para no doblegarse ante mis ojos. Se rebelan. Y las palabras estallan en mi cabeza.
Cierro libros.

Ésta es una crítica de mí misma. Maribel se critica literariamente.

Esperemos a que pase la borrasca...

Borrasca

jueves, 17 de diciembre de 2009

Callandito


Pasé callandito por delante de tu puerta y te pillé en una postura comprometida.

Me escondía con el ego entre las piernas y descubrí que no era a ti a quien temía.

Cortabas el aire con una mirada y apagabas cualquier acto de rebeldía.

Y así se pasó la mitad de mi vida, entre el miedo, el respeto
y las ansias reprimidas.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Vida/Muerte

A veces la vida sólo parece cobrar sentido cuando sobreviene la muerte.
Es entonces cuando despertamos a una realidad arrebatada, de la cual no hemos sido conscientes hasta ese momento.
Y sólo nos queda el recuerdo, fino y amargo, para abofetearnos la cara.
La incredulidad se asienta en la garganta.
¿Es posible haber vivido?

martes, 15 de diciembre de 2009

Mujeres

Ojos

Mientras, en el resto del mundo...

lunes, 14 de diciembre de 2009

Click

¿Qué es más importante?:

A.- Lo que fotografiamos.

B.- Cómo lo fotografiamos.

C.- Cómo reacciona aquello que fotografiamos.

D.- Qué repercusión tiene la fotografía que hemos tomado.


Tic, tac...

martes, 8 de diciembre de 2009

Visitante

Tengo que escribirlo. Necesito rellenar con tinta ficticia esta hoja digital. Me urge dejar constancia de tu inesperada visita. Hacía mucho que no te pensaba… Desperté sobresaltado y empapado en sudor. Molesto. ¿Dónde estarás? Hubo un tiempo en el que esperaba toparme contigo a cada paso por los laberintos de esta inmensa ciudad. Pero mis esperanzas se esfumaron cuando me llegó una breve crónica de tus movimientos… Ya no habitabas el mismo espacio.

De repente esta noche te siento con una apabullante claridad. Te hablo, te acaricio, te beso… Y tú te escabulles como una serpiente huidiza de entre mis brazos. ¿A dónde vas? ¿Qué me quieres decir con esa mirada anhelante?

En mi sueño te convertías en algo inerte, sin vida. Pero al fin y al cabo eras tú. Yo lo sabía, con esa sabiduría translúcida que otorgan los sueños, por eso seguía amando esa cosa informe que ya en nada se parecía a ti.

Entonces amanecí. Con el regusto amargo de una despedida que nunca llegó a suceder. Con los ojos húmedos de nostalgia, con la resaca aplastándome la cabeza y con el dolor del deseo asfixiándome bajo las sábanas.

Navidad

Maribel, crítica literaria/5

He convivido demasiado tiempo con unos primos heterocigóticos en el sur de la India. He viajado a través de un río que ya no existe. He desmigajado una prosa hecha con encajes de volutas de incienso.

He deseado ser de piel oscura y de ojos grandes, como mis primos de Kerala. Y he soñado con el olor de mi persona amada, como el Dios de las pequeñas cosas.



viernes, 4 de diciembre de 2009

5 min.

Sólo 5 minutos. La vida es eterna en 5 minutos.
Por 5 minutos no llegué a tiempo a recoger las cenizas de mi perro.
Y en 5 minutos inventé 50 formas de matar al bastardo que le propinó la patada que le causó la muerte...
Una muerte que le llegó en 5 minutos, el tiempo que tardó en hacerle efecto la inyección.
Sólo 5 minutos y una pequeña vida se esfuma tan rápido como los 2 meses de abismo que no estuve con él...
5 minutos y ya no está más...

viernes, 20 de noviembre de 2009

Jazz

Despierta

Despierta. Una pequeña y oscura casa de principios de siglo XX en una fría ciudad. Iluminada apenas por el resplandor de una estufa de carbón. Él caminaba frenético por la estancia, esquivando con precisión los pesados muebles atestados de cachivaches y papeles. Ella, desorientada, observaba el movimiento de su densa cabellera negra sobre el rojo de su camisa en aquel ir y venir. Sentía una profunda languidez, el vacío del peso de un cuerpo sobre el suyo. De repente, una mirada de él la devolvió a la realidad como un zarpazo. Entendió su sonrisa cómplice como la firma de un pacto sellado apenas media hora antes. Sin tener del todo claro el porqué, ella sabía que tenían que actuar rápido, que los acontecimientos se desencadenarían de forma inminente.

Trató de levantarse del sofá, incorporándose costosamente en aquella antigüedad de raído terciopelo rojo, pero un grito a su espalda la frenó en seco congelándole las entrañas. A través del tragaluz por el que se filtraba el frío húmedo del asfalto, vio la silueta de una mujer joven en cuclillas con la cara pegada al sucio ventanuco, observándola.

Por la reacción de él supo que se conocían, pero no lograba entender la retahíla de exclamaciones e improperios que ambos se escupieron sin piedad. Las risas histéricas de la joven, con los viejos faldones remangados, dejando ver unas oscuras medias rojas, consiguieron desorientarla aún más, poniendo en alerta todos los músculos de su pequeño cuerpo. Así consiguió saltar como un resorte cuando la chica empujó enfurecida la claraboya, cayendo al interior con un estrépito de cristales.

Él se apresuró a levantarla y la zarandeó entre gritos ahogados. La joven se reía como una hiena herida y lloraba de rabia sin dejar de mirarla a ella, quien observaba temblorosa y agazapada en un rincón, todavía sin entender.

Poco a poco, con cada respiración entrecortada, se fueron calmando los tres. Ella sintió el impulso de acallar el grave crujir de los cristales sobre la alfombra y corrió a buscar un cepillo. Él susurraba y secaba con un pañuelo sucio los hilos de sangre que empezaban a aflorar en la piel de la joven, mientras ésta se tragaba las lágrimas con seco orgullo y trataba de recomponer su harapiento ropaje.

Hubo unos breves instantes de silencio, unas miradas fugaces, unos esbozos de sonrisas. Algo cambió súbitamente. Comprensión de algo incomprensible con el crepitar de la estufa.

La tranquilidad duró apenas unos minutos. Por las ventanas que daban a la otra calle, vieron los pasos urgentes de dos guardias, sin duda guiados por algún testigo cansado de soportar los continuos desmanes de aquél bohemio que ocupaba ese sótano inmundo. Lo que ese testigo no sabía era que hacía tiempo que la policía buscaba sólo una excusa para allanar esa morada, y se la habían servido en bandeja de la forma más absurda. Rápidamente, los tres se apresuraron a tapar la nueva entrada con deshilachadas mantas rojas a modo de telón y moviendo una pesada vitrina de roble cuyo único continente era un sinfín de telas de araña y cagadas de ratón.

Sus esfuerzos fueron en vano. Los guardias los sorprendieron en esa singular mudanza y de nada sirvió el intercambio de sonidos articulados entre él y los agentes. Uno de ellos, de una patada certera, logró derribar el pesado mueble mientras que el otro se introducía por la abertura. Él corrió hacia ella y la agarró por la muñeca en un intento de fuga. La joven harapienta trató de favorecer su huída empujando muebles y arrojando a los policías todo lo que encontraba a mano.

Cuando la pareja logró salir de aquel subsuelo, se vieron sorprendidos por una multitud de personas que les esperaban en semicírculo, cortándoles el paso. De súbito, a ella se le incrustó en los huesos el frío helado de aquella ciudad oscura. Miró a su acompañante, todavía aferrado a su diminuta muñeca, y la distancia entre ambos se hizo inmensa. Ella sabía que se lo arrebatarían para siempre.

Todo pasó muy deprisa. Una jungla de brazos y golpes se abalanzó sobre ellos tratando de separarlos. Ella aullaba de dolor en un idioma incomprensible para todos. Quizá fueros esos extraños y pavorosos ruidos guturales lo que consiguió amedrentar a la turba, haciéndola retroceder atemorizada por el espectáculo.

Aún así, él sabía que no duraría demasiado. La atrajo hacia él, buscando apoyo contra una fría pared, y abrazó su pequeño y desnutrido cuerpo con la ternura y la desesperación de una despedida. Ella, temblando, se acurrucó en su camisa roja, buscando su calor. Al fin llegó a entender…

Despierta. El blanco cegador de un pequeño cubículo. Está apoyada contra una pared, incomprensiblemente mullida. Abrazada a sí misma, se acaricia la espalda con los brazos entrelazados. Busca en vano el terciopelo rojo. Persigue su olor en ese espacio aséptico. Un vértigo indescriptible sacude sus huesos.

Gira la cabeza. Una puerta que no lleva a ninguna parte. En el techo, el hormigueo sordo de unas lámparas fluorescentes. Una certeza súbita le hace saltar sobre la cama y arrancar uno de los tubos. Ya sabe cómo hallarle. Ha encontrado su rastro en su interior. Y ella sólo tiene que seguir los senderos rojos que empiezan a brotar de sus delgadas muñecas…

sábado, 24 de octubre de 2009

Hermana

- Espera… Bien, ahora que estamos solas, prosigue hija.
- Pues… Como le decía, madre, que últimamente la hermana está muy rara. El otro día me contó que llevaba un tiempo soñando con abrazos…
- ¿Con abrazos?
- Sí, con hombres grandes y fuertes que la abrazaban… Me contaba que con ellos se sentía muy segura, que notaba la calidez de esos brazos que la envolvían…
- Pero… ¿Eran varios hombres a la vez o uno solo?
- No, creo que uno en cada sueño… Pero según me contó, era uno diferente cada vez… ¿Cree usted madre que puede tratarse de nuestro señor?
- Hija mía, él es el único que nos puede proteger a todos… Sin duda, su protección se puede manifestar de muchas maneras. Quizás, tu hermana se siente cada vez más cerca de él, por eso sueña esas…
- Sí, pero…
- ¿Qué? ¿Hay algo más que necesites contarme?
- Es que…
- Sabes que en mí puedes confiar plenamente…
- Pues que… Últimamente la oigo por las noches…
- ¿Sí…?
- La oigo… Moverse, suspirar… No sé…
- ¿Suspirar?
- Sí… Yo sólo quiero saber si sería posible que me cambiaran de celda… Porque si le soy sincera, vivo sin vivir en mí, madre. Yo también estoy soñando con hombres que me abrazan y me besan… Y no son como él. Hasta he sentido ganas de…
- ¿De qué hija mía?
- De… De meterme en la cama con la hermana, porque yo también me muevo, suspiro, ¡me acaricio, madre!
- No llores, hija… Es una prueba que nos manda el señor… Has de ser más fuerte que el diablo, que siempre está ahí para tentarnos…
- Dígame la penitencia, madre, dígamela.
- Un rosario diario, un punto más en el cilicio, voto de silencio… Y haz llamar a la hermana Magdalena… Esa puta me va a arruinar el convento.

jueves, 22 de octubre de 2009

Otoño

lunes, 3 de agosto de 2009

Maribel, crítica literaria/4

Sostiene Maribel que le une a Tabucchi una relación de amor-odio. Con Pereira sufrió el calor lisboeta más que el interés por lo que acontecía. Con Réquiem, descubrió su pasión por las tumbas y por las fantasías oníricas.

Maribel siente temor a enfrentarse a las letras de Coetzee: sus palabras logran deshilachar su corazón un poco más.

Con Sartre, Maribel se asfixia en un lodazal de miradas incomprendidas.

Sostiene Maribel.

Arena


Sopla el viento y la superficie del mar se vuelve montañosa de repente.
Ya no hay hueco para caminar por la orilla. La espuma lo deja todo de un blanco incandescente.
Me quedaré sentada sobre una roca a esperar que vuelvas. Contigo sé llegar a casa sin perderme.
Sólo deseo que regreses antes de que me devore el temporal.

viernes, 31 de julio de 2009

Lento

El tiempo pasa lento pero los días vuelan, alto y rápido. Inalcanzables.
Yo atravieso el espacio pero el tiempo se me escapa.
Ahora no pienso... Sólo camino hacia adelante... Aún no sé bien hacia dónde...

Sí, ya lo puedo decir: soy una fábrica de producir.
Produzco papelitos de colores que los puedes cambiar por otras cosas.
Lo que más me urge es cambiarlos por un techo bajo el que no vivo...
Y bajo el que no me urge vivir...

Pero lo bueno es que no pienso. Sólo produzco detrás de un mostrador en un mundo rosa.
Un mundo rosa que me nubla la mente y me hace no pensar...
Me hace pensar en nada...
Sobre todo me hace no pensar...
Que no estás...

martes, 9 de junio de 2009

Bombeando

Aún hay pulso.
La sangre circula, mi corazón sigue bombeando... A veces con más fuerza, otras con menos...
Pero aquí sigo, aferrada a los sueños.

Algún día...

jueves, 26 de febrero de 2009

Miradas

Sólo la "niña" parece tenerlo claro...

Maribel, crítica literaria/3

Anoche estuve en la cama con Paul Auster. Estuve en la oscuridad con él a través de August Brill, o con August Brill a través de él… Quién sabe. Estuvimos los tres tumbados boca arriba toda la noche, y por la habitación se pasearon multitud de personas que nos miraban expectantes.

Al final, una frase, ni de Auster ni de Brill, sino de Rose Hawthorne: Mientras el peregrino mundo sigue girando.

Contengo las lágrimas en el último párrafo, exhalo un suspiro al cerrar el libro y me vuelvo hacia la persona que duerme a mi lado… Mas el mundo sigue girando y ésta ya es otra historia…

Underground

Camino: doy pasos hacia delante, pero el suelo parece deslizarse en mi contra.
No sé por qué.

El sendero se estrecha al final. Ya ni siquiera hay un túnel con su luz. Sólo un punto en la lejanía que te hace dudar de si realmente la Tierra es redonda o acaba allí. En ese punto final.

Quiero ser invisible. Entreno duro para lograrlo. Me pongo los auriculares y casi lo consigo. Con los dos cablecitos blancos colgando apenas te miran. Ahora veo a la gente con mi propia banda sonora. Sonido en off.

Transito: recorro las líneas del metro. Me quedo agarrada a la barra del vagón, absorta en mi reflejo intermitente en el ventanal, acorralándome entre personas que suben y bajan.

Despierto. Me bajo en la siguiente: Cuatro Caminos.

domingo, 15 de febrero de 2009

Vamos?

martes, 27 de enero de 2009

Escribir

Sé que, para escribir, un ordenador no es imprescindible.
Sé que, para estar al día, una conexión a internet no lo es todo.
Sé que, para hacer cosas, no hace falta tener un trabajo...

Todo esto lo sé... Y NO PUEDO EVITAR CAMINAR DESORIENTADA POR MI CASA SIN ÉL.

Vuelve a casa, Mac!!!!!

miércoles, 31 de diciembre de 2008

A-Mantis

- Por favor, deja en paz a mi marido. Las mujeres no sólo queremos ser las mejores amantes, queremos serlo todo. Y tú eso no lo puedes ser con él.
Nosotros estamos juntos desde niños... Si estamos separados y a uno le pasa algo, el otro lo sabe. Ya no nos hacen falta las palabras, nos hablamos con la mirada, nos comprendemos...
Tú no sabes lo que es desearse tanto que duele, tú no sabes lo que es soportar juntos la distancia... Y nosotros nos hemos esperado tanto, que ahora que por fin estaremos juntos y con un bebé a punto de nacer tú no vas a significar más que una molesta piedra en el zapato.


No supe qué decir ante aquella imagen viviente de la maternidad. Así que me fui.
Aquella tarde me follé a su marido por última vez. Mientras él descansaba fumando un cigarrillo, le observé tranquilamente. Ese cabrón no me había dicho ni una sola verdad...
Traté de acariciar su pecho pero al elevar el brazo descubrí que mi mano izquierda había sufrido una extraña transformación. Parecía más bien una especie de pinza gigante. Como él estaba distraído fumando y mirando hacia la ventana, escondí rápidamente mi nueva extremidad. Me giré cuidadosamente hacia el otro lado y comprobé que mi brazo derecho estaba sufriendo la misma mutación.
Por raro que parezca, asumí los cambios en mi anatomía de una forma muy natural. No me pareció extraño en ningún momento. De hecho, cuando observé mi cara en el espejo, me pareció de lo más normal que mis ojos se hubieran hecho enormes y coronaran mi cabeza a ambos lados.
En ese momento, él bostezó y se giró para abrazarme. Al ver mi reflejo sonriente en el cristal, gritó de terror.
Me volví hacia él, y en un rápido gesto, mi boca se abrió picuda formando una especie de cuña y con extraordinaria precisión le arranqué la cabeza.
Ya no gritaba...
Ese maldito no se merecía a la hermosa mujer que engañaba (y a la madre de su hijo tampoco).

Fotos

Anoche estuve viendo las fotos de aquel viejo álbum.
Fotos desteñidas de una vida:
la mía.


¿En qué me parezco a ese bebé gordote?
A lo mejor no era yo.
¿Y a esa niña de gesto triste?
A lo mejor no era yo.
¿Adónde fue esa adolescencia terrible?
¿Acaso fue la mía?

No me reconozco en esas imágenes.
No recuerdo ser así...
Quizás tan sólo recuerdo la sensación triste
de no pertenecer.
De no ser como quise ser.
De habitar un cuerpo que nunca abracé.

Esa niña de ojos diminutos cuando ríe
me mira desde una lejanía de colores añejos.
Sé lo que está pensando...
Esa chica que sonríe con la boca cerrada
me observa escondida tras un muro invisible.
Sé lo que está pensando...

Sé lo que están pensando en cada una de las fotos.
Lo sé y aún me entran ganas de llorar.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Rara

No sé si estoy cansada por haberme despertado tantas veces esta noche o por haber soñado tantas cosas cada vez que cerraba los ojos.

Recuerdo que hubo un momento en el que desperté con rabia porque quería seguir soñando... Y no recuerdo bien por qué era. Después desperté enfadada y dolida... Y sí recuerdo el porqué.

Lo más raro es cómo se impregna el resto del día de la sensación con la que te has despertado. Sé que, si me lo propusiera en serio, podría cambiar este ánimo raro... Quizá cuesta un poco de esfuerzo y quizá no tengo fuerzas para esforzarme ni siquiera un poquito.

En fin...
Aquí estoy, tratando de hacer algo y no tengo ganas de hacer nada.
Rara, me siento un poco rara.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Tú

TÚ
NO
SABRÁS
NUNCA
CUÁNTO
SIGNIFICAS
PARA
MÍ
(y me muero por decírtelo)

martes, 23 de diciembre de 2008

Fábrica

Se escucha una sirena en la noche. Cambio de turno en aquella fábrica polvorienta y fantasmal. Monótono ruido de máquinas que recuerdan la carraspera crónica de un viejo abuelo.
Durante años creí que mi abuelo y la fábrica eran la misma persona. Supongo que por eso, después de rehacer su vida en Barcelona, cada verano su cuerpo tenía que regresar al lugar donde se había quedado su alma.
Han pasado unos cuantos años desde su última visita. En esta ocasión, su presencia se ha hecho esperar hasta el momento justo, con paciencia, como la que derrochaba cuando construía obras de arte en forma de barcos en miniatura.
Tengo la certeza de que aguantó su segunda vida hasta reencontrarse de nuevo con su alma. Necesitó ver la vieja fábrica de ronquido crónico por última vez para, después, marcharse en silencio, mientras todos dormían.

Raíles


Excusas

Puede que sí,
que me amenace el aire.
Me acosan las palabras
desde hace tiempo.
Las tenía ocultas detrás
de mis pestañas.

Puede que sí,
que excusas como ésta
aparezcan por sorpresa entre la multitud.
Nos saludan con la mano
y, en seguida,
nos hacen un gesto obsceno y burlón.

¡Mierda para ellas!
¡Qué se jodan con sus mentiras!

Y el aire que me amenaza
toma las riendas de mi voz.
Me golpea en el estómago
y me deja sin respiración.

Me lo tengo merecido,
por puta.

Pero ya no hay dolor.

Maribel, crítica litearia/2

Normannnn Mailerrrr (porque hay que recrearse en su nombre). O el placer del símil con sonrisa cínica inesperada.
Mailer conjura magia negra en sus palabras para introducirme en su isla, desamparada y deprimida. Sus páginas ocultan una atmósfera densa de alcohol y vómito.
Literatura maldita, la llaman.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Smells like Christmas


Sombras

el tráfico intenso de una tarde de otoño obliga a recurrir a la calma

la música acompaña, guía, relaja, manipula, modifica...

las caras difusas, evaporadas, de la gente en los coches

las sombras se definen en el asfalto, entre los árboles

el vacío a mi lado, el sitio donde no estás

placebo, radiohead, los piratas...

alguien da más?

Around

life must go on

and sometimes the only thing you need is a little smile from far away

here is mine :)

Nowadays

your spirit turned the lights out for a moment
I could see the truth through your eyes, your sad clear eyes...

suddenly I was involved in a little story
where I couldn´t find the role I wanted to play

but... I woke up
and now you seem to me so...
empty

Puzzled puppet

some people just terrify me...
I don´t know where to go, where to hide...
everything seems to be so unreal
what is the world made of?
I am like a puzzled puppet
why did you do this to me?

jueves, 20 de noviembre de 2008

Cenizas


martes, 18 de noviembre de 2008

Amoramor

A mi compañera de piso le gusta dejar notitas por la casa. A mí ya me ha dejado más de veinte, a pesar de que me mudé tan sólo hace un par de meses. Son recaditos, saluditos, mensajitos... A mi compañera de piso le gusta hablar en diminutivo. Pensé que tendría que acostumbrarme a oír "cari" cada vez que hablase con su novio, pero ahora le ha dado por llamar a Javier "amor-amor", y para ello utiliza toda una gama de entonaciones cursis que me dan ganas de hincarme hasta el fondo los bastoncillos de las orejas.
-
A veces les oigo follar. No, no me pone nada. Me arrepiento por no haberme hincado los bastoncillos en su momento mientras trato de ser selectiva con mi sentido de la audición, pero cuando ya casi estoy concentrada en el ruido perenne de la cisterna del quinto, sus grititos de "¡Amor-amoooor!" cual loba herida me devuelven inexorablemente al somier de al lado.
A él no se le oye. A veces pienso que le echa algún somnífero en el gin-tonic para poder montarlo a sus anchas sin que se queje, pequeña ninfómana insaciable...
-
Yo también le dejo notitas a mi compañera de piso. No sé qué hace con ellas, si las tira o las colecciona, pero cuando vuelvo ya no están donde las puse y ella no me dice nada al respecto. Sólo me suelta indirectas sobre mi "siniestro sentido del humor". Sinceramente, no sé a qué coño se refiere: a Necesitaré Prozac para soportar aquí una semana más no le veo la gracia. Creo que la pobre no es muy avispada...
-
Los domingos por la tarde mi compañera de piso y "amor-amor" suelen quedarse en casa acaparando felizmente el habitáculo común, y a mí, que llevo poco tiempo en la ciudad y no me surgen muchos planes, me dan ganas de asomar la cabeza por el balcón, cerrar la ventana de golpe y que mi cráneo vuele en caída libre. Al final nunca lo hago y sólo me limito a rechazar las palomitas de maíz y la invitación a ver una estúpida comedia romántica mientras les enseño mis encías (porque no puedo "sonreír" de otra manera).
-
Últimamente Javier-"amor-amor" viene mucho por casa, aún cuando sabe que mi compañera de piso no está. Hablamos. No es tan tonto como me imaginaba. Nos reímos. Me tira los tejos. Yo me río por dentro imaginando una notita para mi compañera de piso: Tranquila, Javier y yo nos iremos a follar a otra parte. No tendrás que taparte los oídos, "amor-amor". Ella llega del trabajo y Javier finge haber venido antes para darle una sorpresa. Hago mutis por el foro enseñando las encías.
-
Mi compañera de piso quiere hablar conmigo. Y aprovecha que me estoy depilando el bigote para acorralarme en el baño (tan inocente que parecía y mírala, la muy zorra). Me dice que nota raro a Javier, me pregunta si yo sé algo, como últimamente hablamos tanto... No sé si echarle cera en el pelo y salir corriendo o confesarle que me lo llevo tirando dos semanas... Me decanto por una tercera opción: mentir como una bellaca.
-
Hoy le he escrito mi última notita a la idiota de mi compañera de piso y de paso al Mr.Precoz de su novio Javier-"amor-amor". He aprovechado su fin de semana de reconciliación para terminar la mudanza a un nuevo piso. Ya van cuatro casas en dos años...

martes, 4 de noviembre de 2008

Mirando


Mis ojos miran con desconfianza este viejo horizonte. Se dibuja una silueta triste, sola. Recuerdo cuando dije que estaría sola pero estaría bien... Lo recuerdo pero no lo siento. Ya no. También recuerdo la madeja de alambres que se retorcía en mis entrañas. La recuerdo y ya no la siento. Ya no...
Mejor así.

Tras la puerta

Me siento como el hombre que camina.
El pasillo es estrecho y está lleno de voces.
Las voces gritan dando órdenes.
El hombre tiene las manos ocupadas.
Si no fuera por el andador se ahorcaría con ellas.

Surreal

“Surrealismo”: Dícese de aquello que te produce la extraña sensación de que lo que vives no se está produciendo, o si se está produciendo es demasiado cafre como para asimilarlo. El surrealismo nos acompaña en el día a día. Se mete literalmente en tu casa, en tus reuniones, en cualquier ámbito de tu vida. Está ahí, para sorprenderte escapando de tu propio cuerpo y así verlo todo desde fuera. Como si, además de formar parte de la acción, estuvieras ajena a ella, alucinando en colores.

Él


Siempre que se marchaba, la nostalgia se agazapaba en el paisaje. Esos campos, en los que se alineaban miles de plantaciones, esa extensión inmensa de terreno que conocía tan bien, cobraba una relevancia especial desde el asiento del autobús. La inmensidad del cielo parecía decirle adiós salpicando el horizonte de nubes grises.
La vista se perdía en un sendero interminable... Cielos eternos, de 180 grados, con algodones gigantes que casi puedes tocar.
Eso era lo que más extrañaba en la ciudad. Cada vez que regresaba a la capital, volvía a experimentar la misma sensación: sentía cómo a su paso iban creciendo los rascacielos más y más, encerrándole en un callejón de asfalto desde el que era imposible ver el sol.
Hacía ya dos años y medio que se había marchado y aún no había tenido fuerzas para coger de nuevo su cámara de fotos. Anhelaba aquellos largos paseos en los que no paraba de trabajar. Era feliz haciendo fotos y cada día el cielo le daba un nuevo cuadro que enfocar. Ése era su objetivo, nada más. Eso era él: fotógrafo de nubes.
Pensaba que era una profesión original a través de la que podía expresar todo su mundo, hasta que vio la película Amélie. Le reventaba ver cómo algo tan importante para él, algo que más que una profesión era una obsesión, se redujera a un pasatiempo de niña con una Instamatic Kodak. Le dolía que no se supiera la dificultad que ese trabajo entrañaba, el delicado juego entre filtros, diafragma y obturador, el equilibrio entre brillo y contraste, luces y sombras.
Un día, en un arranque de vanidad y determinación, guardó sus fotos en una caja y puso rumbo al éxito. Lo que nadie sabía en el pueblo era que aquella caja llena de sueños ahora le servía como mesita de noche en una habitación alquilada por 400 euros.
Una vez más, después de un fin de semana de secretos y mentiras, dejaba de nuevo esos campos inmensos tras haber compartido borrachera y resaca con algunos amigos, y haber conseguido amanecer con una de las últimas chicas que quedaban en el pueblo (por conquistar).
Durante el camino pensó en ella, recordó sus pechos, el sabor de su cintura y le hormigueó la piel cuando recorrió con su mente el recorrido que había hecho con sus manos apenas unas horas atrás. Sintió de nuevo la humedad en su pelo y los olores de la tierra mojada, el cielo empezando a desteñir su oscuridad...
Un movimiento brusco del autobús lo sacó de su ensoñación. Sólo entonces cayó en la cuenta de que su compañera de plaza también miraba por la ventana. Al ser descubierta, cambió el rumbo de su mirada hacia el frente.
Sentía curiosidad por saber cómo eran aquellos ojos escondidos detrás de esos inmensos cristales negros. La chica no se había quitado las gafas de sol en todo el camino, y ya entraba la noche por las ventanas. Pensó que esos cristales eran un hermoso marco en el que delimitar el cielo en una de sus fotos.
Reunió valor para preguntarle el nombre. Cuando parecía que ella iba a contestar, se oyó un chirrido ensordecedor seguido de un terrible estruendo de cristales y metal. El conductor del autobús frenó tan fuerte como pudo, él sintió que le empujaban hacia adelante, la chica de las gafas salió despedida hacia el pasillo. De repente todo se volvió oscuro y en silencio.
En un último instante de consciencia, notó el sabor de la sangre caliente y se vio a sí mismo corriendo por sus campos inmensos, con su cámara de fotos. Oyó risas.